Una fuente de luz clara (como una ventana) crea sombras definidas que ayudan a estructurar los pómulos y la nariz.
Suaviza los límites donde la sombra del rostro se funde con el fondo.
Pintar un retrato al óleo no es solo reproducir facciones; es un baile constante entre la observación y la técnica para atrapar la esencia de una persona a través de la luz. Si buscas elevar tu técnica, aquí exploramos los pilares fundamentales: 1. La Luz como Arquitecta del Rostro